Zodiaco

by Miguel Ángel

También zodíaco. Del latín zodiăcus, y este del griego ζωδιακός (zōidiakós). Escrito con mayúscula inicial en su primera acepción. Masculino. 1. Astrol. Zona o faja celeste por cuyo centro pasa la eclíptica y que comprende los doce signos, casas o constelaciones que recorre el Sol en su curso anual aparente, a saber, Aries, Tauro, Géminis, Cancer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. 2. Representación material del Zodiaco.

 

Fuego es intelecto y orden. Tierra es emoción y orden. Aire es intelecto y caos. Agua es emoción y caos. Aries parte con fuego y después el ciclo sigue, repitiéndose tres veces cada elemento, hasta terminar en piscis, con agua. Eso dice ella.

Y yo, ¿Qué digo? Yo no digo nada o, al menos, nada más que monosílabos. En cambio, tomo mi vaso y bebo un sorbo de cerveza, aprovechando, al dejar el vaso nuevamente sobre la mesa, de apreciar el escote de quien me habla de astrología.

Ella nació a principios de noviembre, así que es sagitario, fuego. Yo nací a mitad de junio, así que soy géminis, aire. Lo nuestro parece viable, al menos en principio, porque los dos somos intelecto, pero nada se decide hasta ver al menos si las combinaciones respectivas de signo lunar y ascendente son compatibles. Eso dice ella.

El sol es la mente, la parte masculina, pero la mente no es toda la persona. Ésta tiene dos partes más, ambas igual de importantes que la mente: El corazón y la máscara. La luna representa al corazón y los aspectos femeninos de la personalidad. La máscara representa el cómo la persona se ve a sí misma y, por lo mismo, cómo se presenta al mundo. Eso dice ella.

Y yo, ¿Qué digo? Yo no digo nada. No puedo decir nada, porque estoy demasiado ocupado comiendo tan rápido como puedo mi hamburguesa doble con queso.

Ella nació no me acuerdo cuando, pero sí de que su signo lunar “es de fuego”. Yo nací el 13 de junio del 84, así que mi signo lunar es sagitario, que está más o menos opuesto a géminis en el Zodíaco, lo que puede indicar que tengo conflictos entre mi parte intelectual y mi parte emocional. Sin embargo, eso último pasa a segundo plano, porque hay perfecta sintonía entre ella y yo. Pintamos para bien, pero hay que esperar a ver los ascendentes. Eso dice ella.

Los dos nacimos en Chile, así que el lugar geográfico da un poco lo mismo, pero sí importa la hora del nacimiento, porque el ascendente indica el signo que estaba al Este cuando nacimos, por lo tanto es el signo que representa cómo nos vio el cielo por primera vez. Eso dice ella.

Ella dice la hora a la que nació, pero no le pongo atención, así que no la recuerdo, pero sí me acuerdo de que su signo ascendente es Libra. Yo nací un cuarto para las siete de la tarde (me obliga sutilmente a llamar a mi vieja y preguntarle). Ella saca una moleskin y un lápiz de su cartera y (sorprendiéndome) hace unos cálculos trigonométricos. Dice que mi ascendente es capricornio y que eso le preocupa. Le preocupa porque no solo mi ascendente es del elemento opuesto a géminis, sino que es el signo diametralmente opuesto a géminis. Eso significa que tengo graves conflictos entre mi imagen de mí mismo y mi real personalidad. Eso dice ella.

Y yo, ¿Qué digo? ¿Qué podría decir? Yo digo, a ella (o sea LE DIGO), que pare de una buena vez de hablar estupideces. Le digo que se coma su ensaladita pachamámica de mierda sin carne y se tome su cagada de juguito natural o, si no, que me avise, para dejarle la plata y mandarme a cambiar. Le digo que debería haber revisado su horóscopo para ver si le decía que a su cita a ciegas de hoy (YO) la astrología le importa un reverendo glande. Le digo todo eso, de corrido y sin tartamudear, en voz más alta de la necesaria, poniéndome de pié y gesticulando, para que toda la gente alrededor me mire y me escuche. Le digo todo eso, de esa forma. De verdad que lo hago. De verdad que lo digo. De verdad que quiero decírselo. Pienso de veras en decírselo.

Lo que le digo en definitiva es que todo lo que me dice es fascinante, que no sabía que la astrología fuera tan compleja, que permitiera a uno mismo conocerse de tantas formas, que yo pensaba que todo no era más que los horóscopos que salen en los diarios y revistas y matinales. Le digo también que me ha sorprendido al usar trigonometría para calcular mi ascendente (lo que es cierto). Le pregunto también por la astrología china y (con esto me sorprendo a mí mismo) por la astrología maya, diciéndole que supongo que por todos los conocimientos que tenían sobre el movimiento del sol, la luna y los planetas, su astrología debió ser muy interesante.

Mientras hablo y pregunto veo como abre los ojos y sonríe y se sienta en el borde de su asiento y, cuando empieza a responderme, con cada vez más entusiasmo, pido dos cervezas más.

Alea iacta est decían los romanos: la suerte está echada.

Creo que hay un motel cerca que tiene piezas temáticas. Tal vez haya alguna que me sirva para ésta.

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