Inteligible

by Miguel Ángel

Del latín intelligibĭllis. Adjetivo. 1. Que puede ser entendido. 2. Que es materia de puro conocimiento, sin intervención de los sentidos. 3. Que se oye clara y distintamente.

 

  1. Que se oye clara y distintamente.

‒¡Alo!

‒¡Hola! ¿Dónde estás?

‒Afuera del estudio. Te esperé un poco, pero al final me vine para no perder la hora.

‒¿Dónde estás?

‒¡Alo! ¿Alo?

‒¡Alo! ¡Acá estoy! ¡Te escucho! ¿Dónde estás?

‒Afuera del estudio. Te esperé unos minutos, pero al final me vine, porque no quería perder la hora.

‒¡Te pregunté que donde estás! ¿Alo?

‒¡Alo! ¡Teléfono de mierda y la concha de tu madre!

‒¿Cómo que “concha de tu madre”, huevón?

 

  1. Que puede ser entendido.

‒Me mordió un mono. ‒dice.

Estamos sentados en un parque tomando unas cervezas, cuando noto una cicatriz circular como de 7 milímetros de diámetro, en su pierna derecha, unos centímetros por sobre la rodilla.

‒¿Cómo cresta te mordió un mono? ‒pregunto sin poder evitar reírme‒ ¿Cómo terminaste en posición de dejar que te mordiera un mono?

Sonríe. No parece notar que le miro las piernas.

‒Estaba viviendo en Guatemala y me acostumbré a trotar por un camino en la selva. Un día me encontré con un mono amarrado a un poste y me puse a hacerle cariño.

‒¿Por qué no lo soltaste?

‒Porque tenía collar, con medallita con nombre y todo.

Río.

‒Ya. OK. Entiendo, tenía dueño.

Sonríe de nuevo.

‒Claro. La cosa es que me puse a hacerle cariño y se encariñó conmigo y, cuando quise irme, se agarró a mi tobillo y no quería soltarme. En el forcejeo me mordió.

‒¿No quería que te fueras?

‒Creo.

Sonrío.

‒Bueno. Yo también te mordería si no pudiera hacerme entender.

Ríe.

‒Qué bueno que sí sabes hablar.

 

  1. Que es materia de puro conocimiento, sin intervención de los sentidos.

Su mano izquierda tiembla mientras alcanza su taza de café y se la lleva a los labios. Bebe un par de sorbos cortos. Por sus mejillas corren dos lágrimas. A pesar de estar sentada, me da la impresión de que está a punto caerse.

‒Siento que me estoy volviendo loca.

‒No te estás volviendo loca.

‒Entonces no entiendo qué mierda me pasa.

‒Es miedo no más. Puro miedo.

‒Pero, ¿miedo a qué? Todos los miedos que tengo son puras estupideces.

‒¿A qué le tienes miedo?

Se queda callada mirando su taza a medio vaciar. Sus pestañas estás húmedas. Sorbe por la nariz.

‒No quiero hablar de eso.

Tomo su mano derecha.

‒Por favor, cuéntame.

Vuelve a tomar café.

‒No sé por cual partir.

‒Si no te parece que valga la pena hablar de uno, ignóralo y sigue con el próximo.

‒Es que ninguno vale la pena. Son todos ridículos. No lo entiendo.

Me arrodillo junto a ella y la abrazo.

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