Reminiscencia

by Miguel Ángel

Del latín tardío reminiscentia, y este derivado del latín reminisci: recordar. Femenino. 1. Acción de representarse u ofrecerse a la memoria el recuerdo de algo que pasó. 2. Recuerdo vago e impreciso. 3, en literatura y música. Aquello que evoca algo anterior o denota su influencia. 4, en psicología. Mejora del aprendizaje que se produce como resultado de un periodo de descanso.

 

–¿Cuál es el disco que más te gusta de Sonic Youth? –ya sé la respuesta a mi pregunta,  pero no se me ocurrió nada más y no puedo seguir aguantando el verla conectada. Tecleo después de solo 2 minutos y 14 segundos. Mi record es de 3 minutos y 29 segundos.

–No tengo idea. Traté de que me gustara su música, de verdad que traté, pero no pude. Simplemente no he podido digerirlos. –me faltan palabras para describir el alivio y la euforia que siento al ver que me contesta de inmediato.

–Me pasó algo parecido. Me gusta harto el Rather Ripped, pero me han dicho que es malísimo.

–En todo caso, no deberías lanzarte directo a Sonic Youth. Es música demasiado compleja y el choque puede ser muy fuerte contra las bandas para niñitas de 17 que escuchas siempre. Deberías buscar algo intermedio, para que haga de puente. –dice.

–Perdona, pero he escuchado a The Mars Volta, A Perfect Circle, Tool, Godspeed You Black Emperor, Karate y Patti Smith. Ninguno de ellos me mató. De todas formas, gracias por preocuparte.

–¿The Mars Volta? ¿De verdad? ¿Cómo puedes decir que su música es compleja? No cuenta: es rock clásico y, por definición, el rock clásico no es complejo.

–The Mars Volta es progresivo y, en todo caso, se puede ser clásico y complejo. Fíjate en Genesis. –sé que no conoce la banda, por eso la nombro.

–¿Genesis?

–Googléalo.

–Bueno, en fin que no quiero que discutamos por música, porque creo que tienes una confusión de las buenas con los géneros.

–Bueno, como quieras… en cualquier caso, quiero que sepas que estoy comiendo torta y tú no.

–No necesito torta –me manda unas selfies con un Golden Retriever–, porque tengo un perro.

–Yo tengo torta y también un perro… y tenía también un mango, pero ya me lo comí.

Salgo al patio e intento que mi perro pose conmigo para unas fotos, pero no funciona: el muy rehuevón solo quiere que le tire su pelota. Finalmente le saco una foto mientras está parado en dos patas, abrazando mi pierna y mirándome con cara de juguemos-con-la-pelota y se la mando a ella.

–¿Qué es eso? ¿Dejas que tu perro se desahogue con tu pierna? Qué lindi. –dice y casi puedo escuchar su tono burlesco.

–No. Esa fue la mejor foto que logré. Traté de hacerlo posar al lado mío, como el tuyo, pero es muy tonto y solo le interesa su pelota.

–No es que sea tonto, simplemente no te quiere.

–Sí me quiere, pero quiere más a su pelota.

Después de eso se desconecta, pero me quedo con el mismo sabor que cuando peleábamos en persona, por las mismas estupideces, solo por el gusto de pelear.  El recuerdo me hace sonreír.

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