Vacío

by Miguel Ángel

Del latín vacĭvus. Adjetivo. 1. Falto de contenido físico o mental. 2, dicho de la hembra del ganado. Que no está preñada. 3, dicho de un sitio. Que está con menos gente de la que puede concurrir a él. 4. Hueco, o falto de la solidez correspondiente. 5. Vano (arrogante, presuntuoso). 6,poco usado. Vano, sin fruto, malogrado. 7, poco usado. Ocioso, o sin la ocupación o ejercicio que pudiera tener. 8, masculino. Concavidad o hueco de algunas cosas. 9. Cavidad entre las costillas falsas y los huecos de las caderas.10. Abismo, precipicio o altura considerable. 11. Movimiento de la danza española que se hace levantando un pié con violencia y bajándolo después naturalmente. 12. Falta, carencia o ausencia de alguna cosa o persona que se echa de menos. 13, en física. Espacio carente de materia. 14, en desuso. Cargo o empleo sin proveer. 15, antecedido de al. Adjetivo. Dicho de una forma de envasar. 16, antecedido de caer en el. No tener acogida.

 

Escribe tomando Sprite. Preferiría tomar Coca-Cola, pero se está haciendo de noche y es domingo y necesita dormir bien y la cafeína de la Coca-Cola no le dejara dormir bien, así es que toma Sprite. Y escribe. Porque, en verdad, da igual lo que está tomando. Lo único que importa es que está escribiendo.

Mientras escribe suena en un parlante una lista de música que contiene un surtido temas de Karate –una banda gringa de jazz-rock–, King Gizzard&TheLizardWizard –una banda australiana de rock psicodélico– y las canciones que Neil Young compuso para la película DeathMan, entre otras cosas. Pero, en verdad, da lo mismo lo que esté escuchando mientras escribe. Podría perfectamente ser un loop infinito de Los Adolescentes, de Dënver, o un Grandes Éxitos de Justin Bieber en versión bachata (de todas formas, es de agradecer que esto último no sea el caso). Sí, da lo mismo, porquelo único que no da lo mismo es que está escribiendo. Lo único que importa es que está escribiendo.

Un gato chico salta entre sus pies, mordiendo o lanzando zarpazos alternadamente a dedos, empeines, talones, tobillos e, incluso, canillas y pantorrillas. De vez cuando deja de escribir, se agacha a tomar al gato, lo acuesta de espaldas sobre sus piernas y, sujetándole las patas, le sopla a la cara varias veces. Después lo suelta y el gato corre despavorido al living, a esconderse debajo del sofá, donde se queda por unos minutos, para volver luego, solapada y taimadamente, a su ataque hacia los pies, lo que obliga a repetir todo el proceso de los soplidos. Sin embargo, estas distracciones felinas tampoco tienen importancia. Lo único que importa es que está escribiendo.

No sabe bien sobre qué está escribiendo, porque las palabras simplemente salen de algún lugar de su cabezahacia sus manos y, de ahí, al teclado y la pantalla. Ve las palabras en la pantalla, lee las palabras que ve, comprende el sentido que subyace en las frases que componen las palabras que lee, pero, al tratar de ir más allá de las frases, todo atisbo de intención que pudiera haber en lo que escribe se desmorona, así es que es muy probable que esté escribiendo sobre nada. Sin embargo tampoco es importante el que esté escribiendo sobre nada. Lo único que importa es que está escribiendo.

Puede parecer que el escribir sobre nada sea un esfuerzo inútil, que el acto de escribir es precioso y que no debería desperdiciarse en escribir sobre nada, sin embargo, en la práctica, escribir sobre nada posee un valor indescriptible y éste radica en el hecho de que es imposible escribir y, a la vez, escribir directamente acerca de nada, sino que solamente es posible escribir indirectamente acerca de nada y esto se consigue escribiendo acerca de todo, incluso aunque ese todo no sea realmente un “todo”, sino sólo un “casi todo”, porque, según la filosofía y la lógica, lo contrario de la “nada” puede ser tanto el “todo” como el “algo”, así como lo contrario del “todo” puede ser tanto el “algo” como la “nada”, porque no es ésta una relación de dicotomía, de solo dos opciones mutuamente excluyentes, sino una de tres, una tricotomía. Por esto, basta con que esté escribiendo sobre un número lo bastante grande de “algos” para que esté escribiendo sobre nada. Pero toda esta verborrea sobre filosofía y lógica, aunque tracendental en algunos sentidos, carece también, en este caso, de importancia, pues hay ahora sólo una cosa que importa. Lo único que importa es que está escribiendo.

Dado que está escribiendo sobre nada (es decir, sobre muchos “algos”), tal vez sería de utilidad decir sobre qué no está escribiendo. No escribe sobre bastantes cosas, no escribe sobre parientes muertos, no escribe sobre mascotas muertas, no escribe sobre sus ansiedades e inseguridades y dudas acerca del futuro y qué hará con su vida. Tampoco escribe acerca de alguien que le falta. Especialmente no escribe acerca de alguien que le falta, porque para eso hay que pensar bastante en quién le falta y no quiere pensar en quién le falta, no quiere recordar a quién le falta, quiere acostumbrarse a la ausencia a base de ignorarla, a base de seguir moviéndose, a base de escribir. Así es que no escribe sobre quién le falta, sino que escribe sobre lo que bebe, sobre lo que escucha, sobre el gato que molesta, sobre lo maravilloso que es escribir sobre tantas cosas que se termina, finalmente, escribiendo sobre nada. Pero, así como da lo mismo el que escriba sobre todo o nada, da lo mismo el sobre qué escriba y sobre lo que no escriba. Lo único que importa es que está escribiendo.

Lo único que importa es que está escribiendo, porque lo único que quiere ahora es escribir, escribir hasta que en su cabeza no quede nada.

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